Un día en la vida de Sergio Monachelli

Sergio Monachelli estudió arquitectura en la Universidad de Buenos Aires y la carrera de Docente en Disciplinas Industriales en la Universidad Tecnológica Nacional. Desde muy joven le gustó la construcción habiendo realizado sus estudios secundarios en la Escuela Técnica N° 17 “Cornelio Saavedra”. Su profesión de arquitecto la desarrolla en la inmobiliaria Malito Hnos. con quien comparte la profesión con su padre. Sergio tiene pasión por la docencia y es por eso que trabaja como profesor en la escuela técnica donde se recibió de Maestro Mayor de Obras, y en la Escuela N° 18 “Álvarez Condarco” también de la ciudad de Buenos Aires.

“En nuestra profesión mucho de lo que hacemos es muy artesanal y por ende nuestros errores pueden repercutir en lo cotidiano, y en mi caso han sido material para mejorar mi forma de trabajar, esforzarme para que no sucedan, charlar con los que llevan a cabo nuestras ideas y darles protagonismo y que colaboren en la resolución de los inconvenientes, que ellos sean parte del proyecto que vos creaste y que si salió mejor es por la intervención un poco de todos.”

“Yo, de pequeño, ya visitaba obras de todo tipo de la mano de mi padre, escuchaba y veía su labor. Empecé en la adolescencia a trabajar en los tiempos libres como ayudante de albañilería, de pintura, hacía documentación para las obras, iba la municipalidad a realizar trámites y mientras pasaba el tiempo iba aprendiendo y me fascinaba estar ahí y ver cómo podía, con mi participación, cambiar el aspecto de lo que me rodeaba.”

¿Qué camino educativo recorrió desde la secundaria hasta acá?

Comencé mis estudios secundarios en la Escuela Técnica Nº 17 Cornelio Saavedra, allá por el año 1988, transitando seis años y eligiendo la especialidad construcciones civiles que me otorgaría el título habilitante de Maestro Mayor de Obras, una etapa verdaderamente hermosa que me brindó de herramientas para mi desempeño personal y profesional, y que también generó vínculos inquebrantables que transcurridos 30 años aún hoy disfruto.
Egreso en el año 1993 y al siguiente año ingreso en la FADU al CBC, ¡qué año difícil! qué experiencia que costó bastante sacrificio, voluntad y dedicación. Esta etapa también me permitió conocer el ámbito universitario y empezar a sentir diferentes sensaciones, el trato con mis compañeros, los diferentes docentes que fueron forjando mi personalidad. La facultad fue una experiencia intensa, que incorporó y profundizó muchos conocimientos pero al mismo tiempo hicieron que me fortaleciera y comprendiera que la carrera de un profesional no terminaba con la universidad sino que debía seguir preparándome.
Posterior a la finalización me inscribí a diferentes cursos como ser, Marketing en la arquitectura, tasación de inmuebles (relacionada a mi otra actividad), Herramientas para procesos económicos de cambios, cursos de planificación de obras y un posgrado en capacitación docente que realicé en la UTN sede Avellaneda que me brindó recursos para poder desempeñarme como docente. No dejar nunca de capacitarse, la constante apropiación de conocimientos nos posiciona en lugares estratégicos.

¿Cómo es un día en su trabajo?

El día comienza temprano, primero en la obra, intercambiando opiniones acerca de los trabajos a realizar en la jornada, planificando las actividades de los diferentes gremios y la recepción de materiales.
En el estudio, temprano, chequeo documentación y comparto la actividad de la arquitectura-construcción con la de la inmobiliaria, profesión que ejerzo por un legado familiar y desarrollo a la par de las obras con mi padre, gran responsable de mi atracción por estas actividades. Por el mediodía vuelvo a la recorrida de obras, visita a proveedores, y si se puede almuerzo. Por la tarde nuevamente en el estudio atiendo clientes, entrevistas y organizo la actividad para el día siguiente. A las 18hs. voy a dar clases a la escuela que me tuvo como alumno. Actividad, la docencia, que la vinculo a lo pasional, a la necesidad de transmitir conocimientos y estar relacionado con el futuro, con aquellos que van a cambiar nuestra realidad en pocos años. Doy materias específicamente técnicas como ser Instalaciones Sanitarias, Instalaciones térmicas y Gestión y administración de las obras, termino mi día alrededor de las 22hs, volviendo a mi hogar. Trabajo todos los días de la semana y los sábados doy clases en la FADU, en la materia Práctica y Organización de Obras. Lugar de mucho valor que me permite compartir con los profesores y alumnos lo que me apasiona, la pasión por construir.

¿Cuál es su parte favorita en el trabajo?

No tengo parte favorita, sí tengo distintos momentos en que disfruto más, como ser en la obra cuando resolvemos en equipo problemáticas que surgen, en el estudio cuando somos herramientas de soluciones a problemas ajenos y en los claustros educativos al momento de ver cuando se hace evidente el aprendizaje. No es fácil y cotidiano que se den estos momentos, pero son los que hacen mantener la llama del quehacer diario.

¿Por qué eligió trabajar en la construcción?

Hay una impronta muy fuerte heredada. Yo, de pequeño, ya visitaba obras de todo tipo de la mano de mi padre, escuchaba y veía su labor. Empecé en la adolescencia a trabajar en los tiempos libres como ayudante de albañilería, de pintura, hacía documentación para las obras, iba la municipalidad a realizar trámites y mientras pasaba el tiempo iba aprendiendo y me fascinaba estar ahí y ver cómo podía, con mi participación, cambiar el aspecto de lo que me rodeaba. Los sinsabores también son de la partida, pero son parte de nuestro ámbito.

¿Qué le dirías a tu “yo” de 20 años?

Qué le diría…inicialmente que disfrute más de lo que lo rodea, que se ponga metas constructivas, que con esfuerzo todo llega, le diría lo que le digo a muchos de mis alumnos hoy, que no baje los brazos ante los bajones y fundamentalmente que no se obsesione con los brillos ajenos, que no hay mejor brillo que el que uno genera. La luz propia la alimentamos nosotros con el esfuerzo y la responsabilidad con que hacemos las cosas.

¿Cuáles son sus planes de futuro en su carrera?

Mis planes para el futuro son seguir creciendo como profesional, estudiar, perfeccionarme más en lo que hago. Seguir con la docencia en todos los niveles que participo, secundario, universitario y de posgrado. Generar emprendimientos laborales nuevos, incluyendo lo aprendido y estudiado. Poder generar mejores productos de la arquitectura para el alcance de muchos.

¿Qué le diría a alguien que quiere trabajar en la construcción?

Le diría que lo haga con responsabilidad, pasión, pensando en el destinatario del producto o bien que va realizar, que siempre se ponga en los dos lados, que escuche, que sea absorbente a los consejos. Que sea fiel al instinto original y no se maree, los golpes son duros pero sirven, les dicen experiencia, sin ellos no se es un profesional completo. Y por último que actúe con la mayor profesionalidad posible, se lo apreciará y valorará, el tiempo le dará la razón.

¿Tiene algún cable a tierra?

Mi mayor cable a tierra es la familia, mi esposa, mis hijos. Las salidas, aventuras, viajes…y otro menos efectivo mi querido San Lorenzo, ir a la cancha en familia, jugar al fútbol en el Parque Avellaneda. Otro gran cable a tierra son los amigos, fundamentalmente, valoro mucho el tiempo con ellos, los del barrio, del cole, de la facu, la docencia, la obra soy muy agradecido a Dios por tenerlos. Muchos son parte de la vida y los he elegido para que sean testigos de la mía.

¿Algo que quiera compartir que inspire a otros en su recorrido profesional?

Hay cosas de las que viví que quizás puedan ayudar a alguien, por lo que construyeron en mí. En nuestra profesión mucho de lo que hacemos es muy artesanal y por ende nuestros errores pueden repercutir en lo cotidiano, y en mi caso han sido material para mejorar mi forma de trabajar, esforzarme para que no sucedan, charlar con los que llevan a cabo nuestras ideas y darles protagonismo y que colaboren en la resolución de los inconvenientes, que ellos sean parte del proyecto que vos creaste y que si salió mejor es por la intervención un poco de todos. En fin, ser agradecido de aquellos que ayudaron a que pueda ser mejor profesional.